lunes, 12 de enero de 2009

Como tratar con la indecisión


Siendo emprendedores, o en vías de serlo, tenemos que constantemente estar tomando decisiones y muchas veces consideramos “esencial” tomar la mejor decisión. Casi siempre analizamos la situación solo desde dos puntos de vista: (a) un escenario “bueno” y (b) un escenario malo y, por lo tanto, las opciones siempre serán o buenas o malas.

Desde mi punto de vista, esta es una concepción equivocada que influye en forma negativa respecto a nuestro proceso decisional.

Seguramente habrán escuchado el viejo adagio ese que dice que “lo que importa no es la decisión que se toma sino lo que se hace con la decisión que se toma”. Esto es cierto y no importa tanto sobre que decisión se refiere.

Pues bien, yo estoy convencido que ello es así ya que la vida no se trata solo de “tomar las decisiones acertadas” sino de lo que se trata es de nuestra actitud para afrontar la vida y lo que hacemos con las opciones que la realidad nos presenta.

Nuestro pequeño Hamlet interno
Permanentemente nos enfrentamos a dilemas que generan dudas semejantes a las que tenía el Príncipe de Dinamarca, no tanto como para matar a un rey pero sí para decidirnos entre actuar o no actuar.

En función de ello, hay algunas cuestiones que podríamos tener en cuenta para ayudarnos a decidirnos

1) Una constante adaptación a los cambios
Tenemos que tener en cuenta que ninguna decisión que tomemos habrá que considerarla lo suficientemente rígida como para no volver a analizarla en función de los cambios de las circunstancias. En todos los casos, tengan presente que lo que importa es la estrategia, pero la táctica debe revisarse en forma periódica. Por ejemplo, puede ocurrir que el escenario que se analizó para tomar una decisión cambie y eso requiera un nuevo análisis y, a la postre, una nueva decisión; o que los gustos de los consumidores cambian; o las personas reaccionan ante nuestras decisiones, decidiendo ellas también o que el escenario económico es variable. Como observan, ejemplos sobran.

2) El problema de la falta de confianza
Muchas veces la indecisión es producto de una falta de confianza en nosotros mismos. En muchos casos dudamos de nuestras posibilidades y esa sola duda genera en nosotros limitaciones. Por eso, muchas veces resulta aconsejable seguir nuestros instintos y confiar que la situación tenderá a acomodarse mientras andamos.

3) El asunto de las expectativas
Muchas veces tenemos que tomar decisiones que no son compartidas por nuestros colegas y hacemos mucho hincapie en las expectativas que los otros han puesto en nosotros. Obviamente que siempre hay que tener en cuenta una diversidad de opiniones suficiente ya que ello genera un input muy importante pero, en última instancia, si pensamos que el camino elegido es el mejor, eso será lo que tendremos que hacer.

4) El tema de las prioridades
Este sí que es un tema difícil. La verdad es que la vida es una constante de enfrentarnos a escenarios donde tenemos que tomar decisiones relacionadas con nuestras prioridades. Lo importante, siempre, es preguntarnos para qué hacemos lo que hacemos. Si tenemos una clara definición de nuestras prioridades será bastante fácil definir una situación de indefinición. Por ejemplo, si nuestra familia es una prioridad, será sencillo definir una decisión relacionada con un trabajo que nos demande mayor compromiso del que estamos dispuestos a otorgarle. Piensen que es imposible quedar bien con Dios y con el Diablo y que no se puede tener todo. Para estas situaciones dudosas, tener en claro nuestras prioridades siempre resulta de una ayuda muy valiosa.

El que no apuesta no gana
Esto seguro que a todos nos paso alguna vez. Hay momentos donde nuestra cabeza gira en torno a una decisión y las innumerables cuestiones y problemas relacionados con los posibles escenarios. En vez de considerar tanto los problemas habría que pensar mejor en las oportunidades. Si nos mantenemos indecisos, siempre encontraremos algún problema que nos impida avanzar, en cambio, si nos enfocamos en los beneficios potenciales, en ver el vaso medio lleno, sin lugar a dudas seremos más ejecutivos.

Fuente: Ideas en marcha
Imagen: Web

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