viernes, 28 de mayo de 2010

Capacidades y destrezas para el emprendedor del siglo XXI

Una primer semblanza
En un mundo altamente competitivo hay cada día menos espacio para la falta de recaudos. Y son los emprendedores, aquellos individuos con las ansias de generar nuevos espacios para la producción los que más cuidado y atención deben prestar.

La pregunta es: a qué deben prestar tanta atención? Y la respuesta es: a las capacidades y actitudes que deben poseer y desarrollar a los efectos de poder generar valor agregado para los consumidores, pues es ese valor agregado lo que determinará o no el contacto de éstos últimos con su empresa.

Si hay algo que un emprendedor debe poseer es autoconciencia, o sea conciencia de sí mismo, de su forma de ser y responder antes los sucesos en su empresa y en el entorno. Para ello no hay nada más cierto que el “conócete a ti mismo”. Sólo una persona claramente conciente de sí misma es capaz de dominarse y autocontrolarse.

Una persona que toma conciencia de su forma de ser y conducirse, de ser conciente de sus capacidades, virtudes, defectos, limitaciones e inclinaciones, podrá tomar medidas para hacer un óptimo aprovechamiento de lo positivo que hay en él, y tomar los recaudos y prevenciones que le eviten caer en el descontrol.

El conocimiento de si mismo le permite llegar al autocontrol. Es el autocontrol la capacidad de meditar sobre si mismo y sus actos, adoptando una postura que le permite ser conciente de sus decisiones, evitando dañar su persona y prestigio como empresario. La pérdida de control lo hará sucumbir tanto a las inestabilidades del mercado, como a las tormentas que a diario un empresario se ve expuesto. Un empresario como un capitán de navío debe mantener la calma aún en los peores momentos para tomar la decisión mas acertada y guiar la empresa a buen puerto.

Muy unido al anterior aspecto tenemos la fortaleza y templanza necesarias para afrontar las sacudidas a que todo empresario y su empresa están expuestos a lo largo de su trayectoria.

Pero es en los primeros pasos, cuando aún se es joven y emprendedor cuando aún se está poco curtido, cuanto más se pone en juego la capacidad de lucha y tesón. Cómo el agricultor que prepara la tierra y siembra sus semillas, un empresario siempre está expuesto a la sequía, el exceso de lluvia, las inundaciones y también al fuego. Es en estos momentos donde se pondrá a prueba la templanza del empresario para aguantar la embestida momentánea del destino y salir adelante.

Cuando en un mundo con abundante oferta de bienes y servicios, se quiere captar parte de la demanda, mantenerla y ampliarla, es fundamental poseer la creatividad mínima para darle tanto a los productos y servicios, como a los procesos de producción y venta, ese toque especial que lo distinga de sus competidores. Sin capacidad de creatividad e innovación sus posibilidades son más que limitadas, muy limitadas. Ante tan alto grado de competencia, sobresalir para atraer los deseos y necesidades de los consumidores requiere de algo que lo haga único y especial. Aún vendiendo golosinas, se debe tener la capacidad de atraer el interés en sus productos y no en los de los competidores.

Como en un juego de fútbol, es ese chispazo de creatividad el que marca la diferencia entre quien gana y quien pierde. No todas las empresas subsisten, muchas caen, y una de las razones es esa falta de capacidad para generar nuevas ideas que le permitan continuar conservando el apoyo de sus clientes.

La creatividad se pone de relieve tanto para generar un nuevo producto, como para diseñar un proceso que permita menores costos y mayor calidad, o bien esa creatividad le permitirá llevar a cabo una mejor publicidad o bien resolver mejor los problemas. La creatividad no es una cuestión menor para aquel que pretenda triunfar en los negocios.

En un entorno cambiante en lo social, económico, político, cultural y psicológico es menester contar con la sensibilidad suficiente para captar esos cambios a tiempo, y aún más adelantarse a ellos mediante una mentalidad proactiva. Para generar empresas de excelencia ya no basta con reaccionar o prevenir, es fundamental generar los cambios, ser capaz de fijar nuevas reglas de juego, sino pensemos en el creador de McDonnalds y su revolucionaria visión de la comida rápida y los servicios. Es en este punto donde confluyen la creatividad y la sensibilidad.

Se debe ser sensible para captar los cambios del entorno, y creativo para generar la solución que marque la diferencia.

La capacidad de reacción ante lo inesperado fue, es y continuará siendo una aptitud que diferenciará a aquellos que sobrevivan con su empresa, de aquellos que zozobren ante las tormentas del entorno.

En todo negocio que cuente con personal, nuestro emprendedor deberá tener la capacidad de liderar y motivar a estos para mover las piezas hacia la consecución de las metas, y por ello no hay nada tan importante como fijar metas claras y precisas. Estas metas deben estar en conjunción con la misión de la empresa. Tanto el propietario, como los directivos y empleados deben saber en que negocio están y quienes son sus clientes, y por lo tanto saber en que negocio no están y quienes no son sus clientes. Parecerá algo simple y sencillo, pero muchas empresas han perecido al tener una misión restringida o bien poco clara.

Tener clara la misión de la empresa, sus objetivos y ser concientes de las restricciones y limitaciones le permitirá desarrollar planes más acordes a la realidad y auténticas posibilidades de la empresa. Una de las peores cosas que le puede acontecer a un empresario es no ser conciente de sus limitaciones. Ser conciente de ellas le permitirá contratar a las personas que le cubran sus flancos débiles. Recién en ese momento, cuando aparte de sus conocimientos y experiencias, pueda contar con otra visión más experimentada y analítica, estará en condiciones de poder desarrollar un plan con mayores posibilidades de éxito. Éxito que sólo podrá hacerse realidad si el plan es acompañado de capacidad organizativa, talento para la dirección y un fino espíritu controlador.

Una idea puede ser muy buena, pero hacerla factible requiere de una planificación. Realizado el plan es menester crear una organización en la cual estén claramente definidos los roles, siendo a partir de ella que los integrantes interpretarán sus respectivas partituras para hacer realidad los objetivos. Dirigir a los empleados y obreros para el logro de la mejor performance no es cosa fácil, sólo individuos realmente talentosos pueden sacar lo mejor de sí a cada uno de su plantilla. Es por ello que en estos tiempos más que simples directores se necesitan inspiradores y entrenadores, lo cual son las condiciones para el nuevo liderazgo.

Lo del fino espíritu controlador hace referencia a una capacidad sutil y especial con la que se debe contar para no sólo determinar que y cuando controlar, sino para ser conciente de aquella información que contradice las sensaciones e intuiciones que un buen emprendedor debe contar y cultivar. Saber preguntar, con claridad y precisión, es una capacidad que no todos tienen, y que le permitirá retomar o cambiar de rumbo en el momento preciso.

Ser cada día más veloz
En la era del nanosegundo no basta con ser rápido, es necesario ser muy veloz. Si no se es suficientemente veloz, los que vienen atrás lo pasan por encima. Velocidad para producir, velocidad para entregar, velocidad para responder a la consulta, velocidad para diseñar los productos y procesos, velocidad para entrar al mercado, velocidad para cobrar, todo es velocidad y por lo tanto el concepto de velocidad debe ser comprendido y meditado por el emprendedor del Siglo XXI.

Hoy un buen empresario debe pensar continuamente como hacer más veloz cada tarea, cada proceso. Cobrar con mayor velocidad en un supermercado puede significar a igualdad de precios incrementar las ventas. Ser más veloz en atender a los pacientes en un sanatorio implica no sólo incrementar los servicios, sino aumentar notablemente la satisfacción de los pacientes. Hoy nadie quiere esperar, todo se desea al instante.

Antes se enviaba una tarjeta postal vía correo, hoy se efectúa vía Internet, a un costo prácticamente cero y de forma inmediata, con el agregado de efectos especiales.

Si Ud. arregla computadoras o máquinas, toma el tiempo de respuesta entre la llamada telefónica y su visita al cliente, toma el tiempo que lleva la reparación, y otra cosa, toma el tiempo para atender el teléfono. Recuérdelo, hoy todo es velocidad.

En una era donde los ciclos de vida de los productos y servicios son cada día más cortos, la tardanza en llegar al mercado puede significar la derrota en manos del oponente más veloz.

Tenga siempre presente que el primero en llegar generalmente fija las reglas de juego y se posiciona en primer lugar en la mente de los clientes. Para tratar de ser primero es menester ser cada día más veloz.

La velocidad hace a una mayor satisfacción de los clientes, pero siempre debe tenerse presente que la velocidad sólo es útil si se corre en la dirección correcta.

Calidad, calidad y más calidad
En un mundo con exceso de oferentes, serán más demandados aquellos productos y servicios con mayor valor agregado, para lo cual no deje nunca de agregar calidad a su oferta. La calidad por si sola no asegura el triunfo, pero le permitirá participar de la competición.

¡Ojo! La calidad bien entendida, es la calidad a la “primera”, no la calidad generada luego de múltiples ajustes y reajustes. Ajustes y correcciones, que terminan absorbiendo parte de las utilidades de la empresa. La calidad a la “primera” implica alta productividad, bajos costos y por lo tanto mayor capacidad competitiva.

La calidad debe encararse en todos los ámbitos de la empresa. No basta tener el mejor producto, si el servicio de atención al público es desastroso. Nunca deje nada al azar, preocúpese en todos y cada uno de los detalles. Podrá tener la mejor comida, pero también cuenta la limpieza del mantel y los sanitarios. Puede pasar las mejores películas, pero también cuenta la comodidad de las butacas. Podrá contar con los mejores precios, pero nunca olvide de contar con variedad. Cada detalle cuenta, y hoy más que nunca.

Las moscas y las abejas
“.....Si se meten seis abejas y seis moscas en una botella y se coloca ésta horizontalmente, con el fondo contra la ventana, se verá que las abejas no dejarán de luchar por encontrar salida a través del vidrio, hasta que mueren de agotamiento o de hambre; mientras que las moscas, en menos de dos minutos, habrán salido por el cuello en el otro lado....Es el amor de las abejas por la luz, su misma inteligencia, lo que las pierde en este experimento. Probablemente se imaginan que la salida de una prisión debe encontrarse donde la luz brilla más y obran en consecuencia y persisten en esta actitud bastante lógica. Para ellas el vidrio es un misterio sobrenatural que nunca han visto, nunca han tenido una experiencia de esta atmósfera repentinamente impenetrable y, cuanto más desarrollada sea su inteligencia, más inadmisible y más incomprensible aparecerá este extraño obstáculo. Mientras que las tontas moscas, indiferentes a la lógica como al enigma de vidrio, hacen caso omiso del llamado de la luz, vuelan al azar de aquí para allá y encuentran la buena suerte que a menudo sonríe a los ingenuos que encuentran la salvación donde los sabios perecen...y acaban, necesariamente, por descubrir la abertura que les devuelve la libertad.”[1]

De tal forma los empresarios y emprendedores no deben limitarse a la mera razón, deben hacer caso también de su intuición, deben pensar pero también probar, deben analizar y “tantear”. Deben evitar caer prisioneros de su propia inteligencia. No basta para el empresario considerar que si el producto es útil, el mismo será demandado (error de las abejas), es menester tantear en el mercado para descubrir lo que realmente desean los consumidores (aproxímese a los consumidores pero no sólo haciendo uso de la inteligencia racional, sino también de la inteligencia emocional; aprenda a tantear como las moscas).

Ser consciente de los paradigmas
El pez no sabe que vive en el agua hasta que se lo saca de ella. El pez que nunca ha salido del agua no puede saber qué es el agua porque no sabe qué no es el agua. Al no tener términos de comparación, no puede definir el agua. Nosotros, los seres humanos, sólo somos conscientes de que actuamos según determinados paradigmas cuando cambiamos de paradigma. Somos como el pez en el agua.

Los paradigmas son poderosos, pero no omnipotentes. Cuando un paradigma comienza a ser incapaz de resolver una serie de problemas que queremos y debemos resolver, la solución es encontrar otro paradigma que lo haga.

Albert Einstein nunca usó la expresión “cambio de paradigma”, pero a eso se refería cuando decía: “Los problemas importantes no pueden resolverse en el mismo nivel de pensamiento en que se crearon”. En otras palabras, muchas veces el único modo de resolver un problema es cambiar el paradigma.

Esto tiene una trascendental importancia, tanto para percibir nuevas oportunidades de negocios, en el sentido de generar soluciones para determinados problemas, como así también para resolver problemas de una manera en que los actuales paradigmas no lo hacen factible.

Conclusiones
En un mercado hipercompetitivo los emprendedores deben poseer cada día más capacidades y aptitudes, no bastando sólo poseer capacidades racionales, hoy día más que nunca antes es menester contar con capacidad creativa, innovación, intuición e inteligencia emocional.

Comprender la naturaleza del entorno y ser sensible a sus cambios y flujos de energía, le permitirá al empresario lograr nuevos y mayores niveles de excelencia. En un mundo globalizado, con población en fuerte incremento y todos luchando por un lugar y unas posibilidades de desarrollo, no basta y resulta imposible fortificarse en un lugar o posición, hay que estar dispuesto a salir al juego y vencer para seguir subsistiendo.

Los que queden atrapados por paradigmas inoperantes para las nuevas épocas y necesidades, verán retroceder sus posiciones y participaciones en el mercado.

[1] Página 109 – “En busca de la Excelencia” – Thomas Peters y Robert Waterman Jr. – Editorial Atlántida - 1982


Dr. Mauricio Lefcovich
Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios.
Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor.
Fuente: GestioPolis

jueves, 20 de mayo de 2010

Los cuatro factores críticos del nacimiento de una idea de negocio


Vínculos con el mercado, pensar en términos de soluciones, diferenciación y timing, los cuatro factores críticos para crear y evaluar una idea de negocio...

Habitualmente, se asocia el concepto de "factibilidad" con los estudios que académicos y consultores recomiendan realizar antes de iniciar una aventura empresarial con el objetivo de minimizar el riesgo natural que conlleva la incertidumbre.

Sin poner en duda la conveniencia de dichos estudios, quiero llamar la atención de los emprendedores a consideraciones que pueden ayudar a validar la viabilidad de un proyecto en su gestación.

En esta fase inicial, emprendedores de todas las edades suelen deslumbrarse ante el mito de la idea genial. Sin embargo, la gran mayoría de las ideas no resisten un análisis básico y arrastran al emprendedor a un remolino de pérdidas y frustraciones.

A través de años de experiencia como emprendedor y académico, he podido identificar un conjunto de cuatro variables que todo emprendedor debe considerar al gestar una idea de negocio.

Las ideas deben estar ligadas a un mercado
Uno de los errores más comunes es pensar que nuestros gustos y aficiones son compartidos por más gente. Este criterio de validación interna es riesgoso pues deja de lado al elemento más importante de un proyecto empresarial: el mercado. Es el mercado quien decide la suerte de un nuevo producto o servicio. Esto implica que la idea debe desarrollarse pensando en lo que los consumidores necesitan o desean, en vez de pensar en nuestras propias necesidades. Si bien las necesidades propias o inmediatas son una buena fuente de ideas, siempre es conveniente validar su vinculación con el mercado.

Una idea cobra valor sólo si está vinculada a una necesidad que represente una oportunidad, aunque el mismo mercado no vislumbre aún esa necesidad. Henry Ford dijo: "Si le hubiera preguntado a la gente lo que quería, me hubieran respondido que un caballo más rápido". Ford no inventó el automóvil pero fue quien tuvo la habilidad empresarial de llevar esta idea al mercado aprovechando la ventana de oportunidad.

Pensar en soluciones más que en productos
Cuando pensamos en productos, nuestro espectro mental se cierra a un proceso lineal que no admite desviaciones. La consecuencia es ofrecer más de lo mismo a un mercado que necesita opciones "out of the box". Ted Levitt, lo explica de la siguiente manera: "La gente no quiere un taladro de 1/4. Usan un taladro de 1/4 porque quieren un hoyo de 1/4". Lo que la gente quiere son soluciones. Si el emprendedor canaliza su idea en términos de soluciones, la empatía con el mercado se hará más transparente. Además, la solución desarrollada "out of the box" tiene más posibilidades de ser disruptiva y crear mercados nuevos.

Pensar diferente
La diferenciación es uno de los valores más importantes de cualquier aventura empresarial. Cada producto o servicio debe tener una personalidad de mercado que lo haga diferente a la oferta actual tanto en características intrínsecas como extrínsecas. Estos puntos de diferenciación deben ser desarrollados en armonía con las necesidades y expectativas de los consumidores, de forma que éstos aprecien el valor agregado y lo conviertan en un motivo de compra.

Cuando Nintendo lanzó su consola Wii, muchos analistas temían que su calidad de gráficos la condenara al fracaso. Sin embargo, Nintendo concentró su diferenciación en la interactividad con el usuario, factor que para sorpresa de muchos, fue ampliamente valorado por los consumidores, llevando al Wii a altos niveles de ventas. Nicholas Negroponte, director por mucho tiempo del MediaLab del MIT sostenía que "el incrementalismo es el peor enemigo de la innovación".

¿Por qué? Pues sencillamente porque la tentación de ir mejorando incrementalmente un producto, proceso o servicio puede ocasionar que hagamos mejor algo que ya es malo en sí mismo, alargando su vida y postergando su agonía en espera de que una nueva tecnología le dé el tiro de gracia. "Pensar diferente", el famoso lema de Apple, bien puede considerarse el nuevo mantra del emprendedor contemporáneo.

Timing
La determinación del momento adecuado para iniciar una aventura empresarial o lanzar un nuevo producto o servicio al mercado es una de las decisiones más difíciles y riesgosas que todo emprendedor debe tomar.

Los casos de éxito y de desastre en la historia son numerosos y bien conocidos:
Iridium y su plan de cobertura telefónica mundial fue un grandísimo fracaso atribuible en gran parte al tamaño y peso de su teléfono. ¿Hubieran sido diferentes los resultados en estos momentos, con la posibilidad de producir un aparato mucho más pequeño y ligero? El primer iPod fue lanzado exitosamente pocas semanas después del ataque terrorista contra las Torres Gemelas en Nueva York, en momentos en que toda lógica hacía pronosticar un fracaso. Kodak calculó la maduración de la fotografía digital con mucho retraso, lo que hizo posible que nuevos competidores penetraran a un mercado sin el liderazgo y dominio del gigante de Rochester.

Apple creó, desde una cochera, el mercado de la computadora personal en tiempos en que los estudios de mercado lo creían inexistente, ante la mirada complaciente e incrédula de IBM. Ante estos casos, un análisis sencillo y práctico puede ayudarnos a tomar la decisión correcta. ¿Está la tecnología actual en un proceso de estancamiento? ¿Está saturado el mercado con la oferta vigente? ¿Se ven en el horizonte nuevos desarrollos o sustitutos? ¿Están listas las condiciones de marketing para un nuevo lanzamiento?

Conclusiones
La gestación de una idea de negocio debe validarse antes de tomar cualquier decisión. Una idea por sí misma no tiene ningún valor si no está ligada a una oportunidad de mercado.

Así, cuatro variables a tomar en cuenta en la gestación de una idea empresarial son:

1) Existencia de un mercado

2) Desarrollo basado en soluciones

3) Diferenciación del producto o servicio

4) Determinación del tiempo correcto.

Las respuestas a este análisis inicial permitirán abordar estudios más sofisticados sobre estrategia, ingeniería de producto e investigación de mercado que maximicen el potencial de una idea de negocio.

Jorge A. Gálvez Choy
Profesor del Departamento de Ingeniería Industrial del Instituto Tecnológico de Cd. Madero, México.
Líder de la comunidad de Innovación Tecnológica de MateriaBiz.

Fuente: MateriaBiz
Imagen: Web

jueves, 13 de mayo de 2010

¿Qué precio tiene mi trabajo?

Un desafío para quien trabaja en forma independiente

Un gran desafío para los que trabajan en forma independiente es definir el precio de sus servicios. Identificar los elementos fundamentales por considerar es el primer paso.

¿Cuánto le cobro a mi cliente?
Es un interrogante habitual para todos aquellos que ejercen su profesión de manera independiente. Aunque se trate de profesiones que nada tengan que ver con cuestiones económico-financieras, será un tiempo bien invertido el que dediquemos a analizar las decisiones de precios, ya que son la clave de la viabilidad económica de la actividad.

Cuando pensamos en precios, uno de los primeros conceptos que vienen a la mente son los costos. ¿Cómo calcular los costos cuando su principal componente es nuestro propio tiempo de trabajo? En este caso es un costo implícito, conocido como "costo de oportunidad", que puede ser estimado de manera indirecta.

Pero si en lugar de trabajar de manera independiente decidiéramos iniciar una carrera laboral en relación de dependencia, ¿cuál sería el mejor sueldo al que podríamos aspirar? Dividiendo este sueldo en relación de dependencia por la cantidad de horas promedio que puedo llegar a facturar en un mes, trabajando de manera independiente, obtengo de esta manera una buena estimación del costo por hora de mi tiempo de trabajo. Después, a este resultado se le suman los gastos directos propios de la profesión (matrícula, oficina, viáticos, etcétera).

Sin embargo, el costo es sólo el comienzo, ya que marca un piso para mis pretensiones económicas. Luego entran en consideración dos factores externos de gran peso: clientes y competidores.

En el caso de los clientes, no todos los potenciales consumidores son iguales. Esto representa una oportunidad para la política de precios, ya que existe la posibilidad de segmentar el mercado.

Así, pueden ofrecerse diferentes paquetes de servicios a distintos precios, o incluso el mismo servicio a diferentes precios, si logramos definir adecuadamente las condiciones que debe cumplir cada cliente para acceder a cada precio.

Por ejemplo existen profesionales que realizan descuentos sobre sus honorarios habituales en el caso de la atención a jubilados. El servicio que reciben los jubilados es exactamente el mismo, pero el hecho de pertenecer a un segmento de menor poder adquisitivo, les permite acceder al descuento. La lógica aplicada en este caso es que a los honorarios habituales, gran parte de los jubilados no contratarían el servicio.

Los competidores son otro factor para tener en cuenta en las decisiones de precios. Por lo general no estamos solos en el mercado. Una de las claves es evitar la tentación de atraer clientes sólo mediante precios bajos. Esta estrategia es muy riesgosa, ya que las decisiones de precios, como no requieren inversión alguna y son relativamente fáciles de implementar, pueden ser rápidamente igualadas por los competidores. Otra consecuencia será el efecto sobre la percepción de calidad de nuestros servicios profesionales. En muchos casos, un precio bajo podría asociarse a un servicio de calidad inferior, con las consecuencias negativas que esto representa.

Considerando simultánea e integradamente estas tres variables clave: costos, clientes y competidores, se podrán evaluar adecuadamente las opciones más convenientes para definir el precio por cobrar por nuestros servicios.

Ariel Baños
Diario la Nación

lunes, 3 de mayo de 2010

Cómo elegir la mejor ubicación para su negocio


Una de las preguntas más frecuentes que surgen en la mente del emprendedor cuando está pensando iniciar un negocio es: ¿dónde debo ubicar mi nueva empresa? Ray Kroc, el fundador de Mc Donald's, comenta que los tres factores más importantes para el éxito de un negocio son: ubicación, ubicación y ubicación. ¿Qué tan cierto es esto?

Empecemos por la raíz del asunto. Sin importar lo que usted haya escuchado o leído, no es verdad que las tres cosas más importantes para alcanzar el éxito en su empresa sean: ubicación, ubicación, ubicación. “Mientras que conseguir una buena ubicación es importante para algunos negocios, la combinación de una buena ubicación, un gran producto o servicio que el cliente se ve interesado en comprar, un servicio de primera, un marketing que esté respaldado por el reconocimiento de su marca, consistencia en la entrega de mercancía y el precio correcto, hará posible que su negocio logre el éxito en forma más certera”, tal como lo aseguran Michael H. Seid y Kay Marie Ainsley en su artículo “Ubicación, ubicación, ubicación...”.

Cuando usted logra seleccionar la ubicación correcta, obtiene los siguientes beneficios:
  • Mayor probabilidad de éxito ¿Conoce algún ejemplo de empresas mal ubicadas que hayan fracasado? Alguna ocasión ha oído mencionar: ¡el éxito de este lugar es su ubicación!
  • Más cercanía con el mercado que le interesa. Puede usted tener un local muy funcional, limpio y vanguardista, pero si está lejos de sus clientes, no le será muy rentable. Si vende programas para niños, no le servirá de mucho exhibirlos en una zona industrial, sería mejor en una plaza comercial.
  • Mejores ventas. "El que no enseña, no vende", dice un viejo refrán. Mientras mejor exhibido esté, mejores ventas podrá lograr. Cualquier negocio puede tener éxito en cualquier lugar, pero si por medio de la selección del local, podemos facilitar la venta, hay que aprovechar este conocimiento.
  • Evitar el cambio constante de lugar del negocio. Si selecciona mal el lugar donde ubique su empresa, tendrá que cambiar de localidad, con la consecuente pérdida de clientes y de dinero. Es mejor esperar para conseguir la mejor opción que tomar el primer ofrecimiento pensando que es el mejor.
  • Arraigo en la zona en la que elija. Cada año que pase en un lugar, será como una inversión. Los clientes lo conocerán y lo recomendarán. ¿Recuerda el viejo taller donde siempre manda reparar su auto? Un punto importante: el lugar puede ser el mismo, pero su negocio tiene que cambiar, modernizarse, ir en la ola del cambio. Si usted no cambia sus clientes lo cambiaran a usted.
  • Mayor protección de usted y sus bienes. Si usted está ubicado en una colonia donde ya conoce, y ya es conocido, estará más seguro, tanto usted como los bienes de su empresa (fuente: artículo “Cómo elegir el mejor lugar para su negocio”, de Ricardo Bolaños Barrera).
¿Qué debemos tener en cuenta?
A la hora de elegir la ubica ión de nuestro local, hay que tener en cuenta que:
  • Debe ser un lugar en el que el volumen de actividad sea abundante, y que además no nos encontremos rodeados por empresas que ofrezcan nuestro mismo servicio, sino que tengamos un cierto grado de monopolio en una determinada zona de influencia.
  • Debe estar implantada en una posición geográfica adecuada, donde se pueda adaptar el negocio al poder adquisitivo del mercado, donde el radio de acción sea importante, donde realmente haga falta y donde exista demanda. Y sobre todo, dado que tenemos que abarcar una superficie de terreno bastante amplia, recurriremos donde el coste del suelo sea más barato.
  • Debe contar con grandes facilidades de acceso, que sea una zona con buena visibilidad y gran comunicación, y donde además exista una serie de actividades complementarias y una cierta comodidad en los locales.
  • Debe tener cercanía a varios núcleos de población.
  • Debe permitir fácil acceso al mercado con un alto número de consumidores.
  • Debe contar con servicios municipales con capacidad para atender a nuestra empresa, como ser: suministro de agua, eliminación de residuos, vigilancia y seguridad, estacionamiento, etc.
Ubicación vs. Local
Es importante diferenciar entre ubicación y local. Ubicación es la zona en la cual establecemos nuestro negocio y local es la oficina o vidriera que rentamos específicamente. En este caso hemos comentado referente a ubicación, pero recuerde que una buena ubicación puede ser minimizada por un mal local. De la misma forma, el mejor local puede ser muerto por una mala ubicación.

"Antes de tomar casa donde morar, revisa la vecindad”. Así es: antes de que rente un local, pregunte a los vecinos si la zona es segura, si los moradores son buenos, y todo lo referente a seguridad. Si es segura, entonces pregunte qué tanto compran, qué compran y cada cuándo. Con esto se podrá dar cuenta si conviene o no estar rentando un local por ahí. ¿Hay competidores cerca? ¿Cuántos? ¿Qué tan buenos son?

Puede estudiar a su competencia preguntándoles que tanto venden, viendo que tanto tráfico hay a sus locales y notando qué tanto compró la gente que entró a ellos. Entre a los locales de la competencia, fíjese qué tienen en exhibición.

Revise bien en todas las calles cercanas, cuántos locales hay que ofrecen lo mismo que usted. También revise cuantos locales hay que podrían ofrecer lo mismo, recuerde que probablemente, cuando usted empiece a vender, por ejemplo, cartuchos de tinta con éxito, la papelería de a lado haga lo mismo y los venda más baratos.

Las franquicias
Elegir un local para instalar una franquicia requiere, igualmente, saber cuáles son sus opciones buenas y, posiblemente más importante, cuáles son esos lugares en los que definitivamente no tiene que tomar en cuenta. Realizar este análisis significa establecer el criterio de ubicación y vale la pena que invierta lo necesario, apoyándose en el franquiciatario. Las franquicias bien establecidas han pasado por la experiencia de investigar cuál es la mejor ubicación no sólo en diferentes mercados sino en locales que incluso podrían variar en tamaño, en los otros comercios que lo rodean o en los aspectos por los que se ve atraído un cliente.

Estos expertos podrán proporcionarle información para establecer el criterio de ubicación más acertado así como información clave, entrenamiento y asistencia para encontrar el mejor sitio. La capacidad de proveer este tipo de información por parte de un franquiciatario es un indicador clave de su nivel de competencia.

Cada local es un mundo
Recuerde que no existe el sitio perfecto. Cada negocio requiere un tipo de ubicación diferente. Si pretende que sus clientes visiten su empresa, la visibilidad y el acceso fácil deben ser los dos aspectos más importantes que le ayuden a determinar la ubicación correcta. Sin embargo, si ofrece servicios que desempeña en la casa u oficina de sus clientes, entonces estar cerca de las avenidas principales, contar con un estacionamiento para su flota vehicular y espacio para almacén, deberán ser las condiciones más importantes para elegir una buena ubicación.

Considere todos lo bueno que una determinada ubicación puede hacer por su negocio y si, sobre todo, está al alcance de su bolsillo. Pregúntese si el pago por metro cuadrado se justifica, ayudando a atraer más clientes. Si la respuesta es negativa, analice por cuánto tiempo podrá pagar ese extra. Si necesita dos mil metros cuadrados para operar, pero se presenta una oportunidad que le ofrece cuatro mil por el mismo precio, antes de pronunciar el inmediato "Si", pregúntese si ese espacio de más en verdad contribuirá a mejorar sus ventas.

Algunas consideraciones que debe tomar en cuenta:

Densidad poblacional. ¿Cuánta gente o empresas se localizan en su área comercial?

Generadores de tráfico. Si espera que sus clientes visiten su negocio, siempre es una ventaja ubicarse alrededor de otros negocios que también contribuyan a generar tráfico tales como centros comerciales, complejos de oficinas, escuelas, hospitales.

Acceso y tráfico real. ¿Cuánto tráfico, tanto en auto como a pie, pasa por su local? Si el tráfico en auto va a 100 kilómetros por hora y encuentra problemas para acercarse a su negocio, entonces tener mucho tráfico no vale de nada.

Competencia. Algunos negocios, como los restaurantes de comida rápida, por ejemplo, por lo general obtienen mejores resultados en áreas en donde se concentran otros restaurantes del mismo tipo. Sin embargo, si es propietario de una tintorería que pretende ubicar en un área en donde existe una tintorería en cada esquina, la saturación será su constante dolor de cabeza.

Seguridad. El sitio que tiene pensado rentar, ¿es seguro para sus clientes y su equipo de trabajo?

Empleados. ¿Podrá contratar personal en esa área? Si el grupo de personas potenciales para ser contratadas es limitado, su escala de pagos se podrá ir por los cielos.

Visibilidad y señalización. Pregúntese si sus clientes podrán ver su negocio con facilidad o si la señalización que los dirija a éste es entendible.

Fuente: EC - Portal (Articulos+Información)
Imagen: Web